EL RESURGIR DE LA SEXUALIDAD FEMENINA

En un mundo donde la medicina se ha basado históricamente en cuerpos masculinos, la anatomía sexual de las mujeres se convierte en un rompecabezas sin referentes. El hambre de información, de autoconocimiento y de conciencia corporal se convierten en las necesidades de una generación sedienta por saber cómo funciona, algo tan simple, como sus propios cuerpos.

El cuerpo de la mujer ha sido sentenciado a limitarse a su función reproductiva. La sexualidad ha quedado en manos de un 50% del planeta. La otra mitad parece no tener derecho a reclamarla. Sin embargo, como apunta la escritora Carla Montero, por mucho que la historia la escriban los vencedores, “el tiempo da voz a los vencidos”.

El contexto sociocultural en el que vivimos ha convertido el sexo en tabú y el cuerpo de la mujer, en un elemento vetado. Además, la medicina sigue propiciando un vacío informativo en cuestiones de sexualidad y anatomía femenina. Esto se traduce en preguntas sin respuesta.

¿Clitor… qué?

La sexualidad, sobre todo la centrada en el cuerpo de la mujer, es una disciplina compleja. Incluye características físicas y psicológicas. Ginecólogas, sexólogas, matronas y fisioterapeutas, tienen mucho que decir en cuanto a sexualidad femenina. Sin embargo, unos pilares mal colocados han desconectado unas ramas de la ciencia que tienen como principales víctimas a mujeres que, inevitablemente, tienen infinitas dudas sobre cómo funcionan sus cuerpos y su sexualidad.

Durante siglos, las mujeres fueron relegadas del mundo médico y los genitales femeninos se entendieron en los libros de Anatomía como la “inversión de los genitales masculinos”. Asimismo, el cuerpo de la mujer se limitó al estudio de su función reproductiva. No sería hasta 1998 cuando se reconociera oficialmente en un libro de medicina la existencia de un órgano exclusivo cuya única función era la del placer de la mujer: el clítoris.

¿Sobreinformadas o desinformadas?

La información avanza a un ritmo frenético donde Internet se instaura como un “semi Dios” informativo, muchas veces, peligroso y contraproducente. Como asegura la psicóloga y educadora sexual María Eugenia Martín, “El problema que tenemos ahora es que tenemos una sobreinformación en Internet y la sobreinformación genera desinformación”. La información en Internet está en muchas ocasiones desacertada y lleva a interpretaciones incorrectas.

Además, el interés sobre la sexualidad vuelve a caer exclusivamente sobre la misma fracción. “Nunca ha habido una preocupación por la sexualidad. Sí que se han preocupado de la masculina, pero no de la femenina”, asegura María Eugenia Martín. La sexualidad femenina sigue vinculada a la reproducción, y en los institutos se siguen limitando a hablar de “pene” y de “vagina”. Además, en las universidades se continúa estudiando el sistema reproductivo, pero no la función del placer, que es también una de las funciones de la sexualidad.

Por su parte, la fisiosexóloga Ana Castellanos ataca a los medios de comunicación y referentes culturales que establecen creencias erróneas. Titulares de periódicos o revistas de prestigio siguen recomendando posturas sexuales para que “ellas no sufran”. La publicidad es, por su parte, fuente de representaciones desacertadas. “¿Desde cuándo el sexo tiene que doler?”. “Los anuncios de compresas para pérdidas protagonizados por mujeres de 30 años, ¿en qué mundo vivimos?”.

Educación sexual… inexistente

La experiencia de María Eugenia Martín como educadora sexual en colegios e institutos, le ha hecho ver cómo la educación sexual que reciben los adolescentes viene fundamentalmente de los referentes del porno en Internet. “La media de edad a la que los niños ven porno es con 11 años. Estamos en la generación de los “porno nativos”, chavales que han visto sexo explícito antes de haber tenido su primer beso”.

La “revolución sexual” avanza de la mano de una educación sexual nefasta. La liberación y apertura del ámbito de la sexualidad continúa siendo un tabú en una educación que no incluye un mínimo de formación y conciencia de la salud, riesgos o precauciones ligados a una práctica y una vida sexual sana. “La educación sexual debería ser pública, gratuita y con sus correspondientes centros de asesoramiento”, asegura María Eugenia Martín.

¿El resurgir de la sexualidad femenina?

A pesar de tantas sombras en la cuestión de la sexualidad femenina, cada vez aparecen más luces que invitan a la reflexión y al avance en el estudio de este derecho básico de la mujer. La era del sexo para la mujer cuya única función es la reproductiva parece haber acabado.

El derecho al placer y a disfrutar de la sexualidad están a la orden del día. No obstante, los patrones, los esquemas y los modelos preestablecidos en el ámbito sexual siguen siendo una cuestión pendiente. La sexóloga María Eugenia asegura que uno de los principales problemas se encuentran en que, todavía, todo lo que tiene que ver con el sexo sigue siendo un gran tabú y genera rechazo. Además, cree que lo que se ha hecho es pervertir la palabra “sexual”.

Son muchas las mujeres que se plantan en una vida sexual adulta con una visión muy poco amable de sus cuerpos. El desconocimiento, una percepción negativa de la sexualidad y las experiencias sexuales vividas, cuestionan su derecho al placer y a una vida sexual sana. El trabajo en temas de educación, la puesta en marcha de nuevos referentes en la enseñanza y acabar con los rancios estereotipos sexuales y de belleza impuestos por los medios de comunicación, son cruciales para seguir avanzando.

Sin embargo, el hambre de información de las mujeres ha presenciado el pistoletazo de salida y parece que, por el momento, nadie lo va a detener. Ana Castellanos lo confirma en sus grupos de conversación y de autoconocimiento sexual femenino que realiza desde hace años: “Creo que ya simplemente el hecho de que un grupo de mujeres se quiera reunir para hablar de una parte de la anatomía femenina fundamental, que se quieran cuidar y que quieran saber un poquito más, eso ya me parece transgresor. Estamos en el siglo XXI, todavía es bastante valiente.”

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