UNA BREVÍSIMA INTRODUCCIÓN AL CICLO MENSTRUAL

Cuando descubrí el origen de mi sangre menstrual tenía dieciocho años y había pasado por más de 5 años de clases de biología sin aprender realmente cómo funcionaba mi ciclo. En aquel momento, llevaba años sufriendo cada vez que tenía la regla y preguntándome por qué tenía que soportar un castigo como ese.

Después de haber experimentado un cambio de paradigma, creo que el conocimiento ahuyenta el miedo. Y no sólo el miedo: también la vergüenza, el desprecio y el rechazo. Estamos aquí para tratar de explicar de forma sencilla el baile hormonal que se celebra cíclicamente en los cuerpos menstruantes, los cambios asociados y su valor primordial para la vida.

Resulta que los cuerpos menstruantes, en el momento en el que nacemos, ya tenemos todos los futuros óvulos que serán liberados en cada ciclo menstrual. Lo que típicamente llamamos “óvulo” es el resultado de la maduración del folículo ovárico. Los folículos ováricos son estructuras compuesta por un ovocito (célula precursora del óvulo) y una sencilla capa de células que lo envuelve. Los óvulos transmiten la información genética entre generaciones. Cada uno de nuestros ovarios contiene en el momento del nacimiento entre 200.000 y 2 millones de ovocitos, al llegar a la pubertad hay alrededor de 40.000 y solamente unos 400 llegarán a madurar. La liberación de óvulos por los ovarios es cíclica e intermitente. Esto se refleja en los cambios cíclicos que se producen, como consecuencia, en la estructura y la función de todo el sistema reproductor femenino.

Para entender el ciclo menstrual, lo primero es identificar sus fases. Se considera que el primer día de sangrado menstrual es el primer día del ciclo. A partir de aquí se suceden tres fases: la fase folicular, la ovulación y la fase lútea.

En la primera fase del ciclo, varios de los folículos del ovario se desarrollan y aumentan de tamaño bajo la influencia de una hormona llamada hormona foliculoestimulante (FSH). Esta hormona es secretada por la adenohipófisis (una de las partes de la glándula pituitaria o hipófisis) que, a su vez, es controlada por el hipotálamo. La hipófisis y el hipotálamo se encuentran en la base del cráneo y forman parte del Sistema Nervioso Central.

Alrededor del día siete, todos los folículos, excepto uno, dejan de crecer y comienzan a degenerarse. Esto se debe a que los folículos en desarrollo sintetizan y secretan hormonas llamadas estrógenos que tienen un efecto de retroalimentación negativa para la síntesis de FSH. Es decir,  la secreción de estrógenos provoca una caída en la secreción de la hormona FSH. Al bajar los niveles de FSH, se frenan los estímulos para el desarrollo folicular y sólo un folículo continúa en desarrollo: es el folículo dominante. El folículo en desarrollo continúa secretando estrógenos, cuyos niveles aumentan progresivamente hasta alcanzar un valor máximo aproximadamente 2 días antes de la ovulación. El estrógeno promueve la regeneración de las células del tejido interno del útero (endometrio), que se multiplican y reparan la destrucción que tuvo lugar en la menstruación anterior.

La segunda fase del ciclo es la ovulación. En este momento, el mismo folículo desencadena su estímulo ovulatorio por medio del aumento de estrógenos. Para que se produzca la ovulación, se debe superar un umbral mínimo en la secreción de esta hormona y mantenerse por encima unos 3 días. El alto nivel de estrógenos provoca la secreción de una hormona llamada hormona luteinizante (LH) por parte de la adenohipófisis.

La hormona LH causa la ruptura del folículo maduro y la expulsión del óvulo, lo que conocemos como ovulación. El óvulo que ha salido del ovario es atraído por las prolongaciones de la trompa de Falopio para ser introducido en el interior de la trompa y ser transportado hacia el útero. Todo el proceso hasta aquí, dura unos 14-16 días contados a partir del primer día de la menstruación.

Después de la ovulación comienza la tercera fase: la fase lútea, que dura aproximadamente del día 15 hasta el final del ciclo. Bajo la influencia de la hormona LH, las células restantes del folículo forman una estructura llamada cuerpo lúteo. El cuerpo lúteo  produce estrógenos y, mayoritariamente, una hormona llamada progesterona. Esta hormona envía la información al útero para que se prepare por la posible implantación del óvulo fecundado. Así, el tejido de las paredes internas del útero (el endometrio) se engrosa y crea las condiciones necesarias para poder cuidar del embrión en caso de haber fecundación.  Las glándulas del endometrio se hacen más complejas en su estructura y comienzan a secretar un líquido espeso rico en nutrientes. Además, después de la ovulación la temperatura corporal aumenta de medio grado a un grado centígrado y se mantiene así hasta el final del ciclo, lo que se debe a la acción de la progesterona presente en nuestro cuerpo.

La progesterona y los estrógenos secretados por el cuerpo lúteo, ejercen una retroalimentación negativa sobre la adenohipófisis, manteniendo bajos los niveles de LH y FSH. Asimismo, las células luteínicas secretan una pequeña cantidad de inhibina, que inhibe la secreción de FSH. Si el óvulo no es fecundado por un espermatozoide, es decir, si no hay fecundación, el cuerpo lúteo degenera hasta desaparecer aproximadamente dos días antes del comienzo de la menstruación. Al degenerar el cuerpo lúteo, caen los niveles de estrógenos y progesterona que mantenían la secreción uterina. Como consecuencia, las capas superficiales del útero se desprenden y salen al exterior por la vagina.

En este momento, la falta de estrógenos y progesterona no es capaz de seguir inhibiendo la secreción de la adenohipófisis, que vuelve a producir FSH y unos días más tarde LH. El aumento de FSH provoca la maduración de varios folículos, dando inicio a un nuevo ciclo.

Entonces es esto: a través del sangrado menstrual dejamos salir parte del tejido uterino que no es necesario porque no hay un embarazo. Las células que se estaban preparando para el cuidado, entienden que esta vez no son necesarias y se desprenden. Imagino que el cuerpo se esfuerza en crear un lugar extremadamente limpio y delicado en el que pueda surgir una nueva vida.  Así mismo es nuestra sangre menstrual: limpia, valiosa y vital.

BIBLIOGRAFÍA:

Cómo mejorar tu ciclo menstrual” – Lara Briden

A brief guide to the menstrual cycle and oral contraceptive use for
researchers in behavioral endocrinology
” – Elizabeth Hampson

Regulación neurológica y hormonal de la función reproductora. Fisiología de la pubertad y del climaterio” – María Antonia López Rubio

Ciclo menstrual” – Jennifer Knudtson, Jessica E. McLaughlin

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