ENTREVISTA CON ZINAIDA FRANCISCO MÁQUINA: UN PASEO POR LA MENSTRUACIÓN EN MOZAMBIQUE

En julio de 2019 aterricé en Maputo para colaborar durante tres meses como técnica en una ONG que se dedica a promover el Derecho Humano al Agua y al Saneamiento en varias regiones de Mozambique. Esta es una tarea fundamental, pues según los datos de UNICEF, el 51% de la población rural del país no tiene acceso a fuentes de agua potable mejoradas y el 88% de la población rural no dispone de un sistema de saneamiento mejorado (1). Mozambique es un país extraordinariamente diverso y fascinante y, como se suele decir, durante mi estancia aprendí mucho más de lo que pude aportar y volví con más preguntas que respuestas.

Tuve la oportunidad de conocer algunas zonas rurales del país a través de las personas que viven allí, a través de las historias y experiencias que me contaban en cada visita o cada paseo. Recuerdo especialmente las conversaciones con mujeres, con muchísimas mujeres mozambicanas, con las que sentía la complicidad de habitar un lugar común a pesar de las enormes diferencias entre nosotras.

Una de estas mujeres es Zinaida Francisco Máquina, quién, a las pocas semanas de conocernos, se convirtió en una gran amiga. Zinaida es licenciada en Gestión Ambiental y Desarrollo Comunitario por la Universidad Pedagógica de Maputo y es experta en Derecho Humano al Agua y Saneamiento. Se encarga de capacitar a los y las activistas locales en esta materia y lidera las actividades de trabajo comunitario y promoción de saneamiento e higiene que la ONG realiza en las comunidades rurales del Distrito de Manhiça.

Zinaida es una mujer inteligentísima y decidida, casi siempre dice todo lo que piensa y tiene las ocurrencias más divertidas que te puedas imaginar. Durante el tiempo que compartí con ella, pasamos muchísimas horas conversando sobre cómo es ser mujer para ella y para mí, de igualdad y de justicia, y también de amor, enamoramientos y sueños. Creo que Zinaida es radicalmente feminista, aunque no haga alarde de ello, y tiene una determinación profunda por defender los derechos de las mujeres y promover la igualdad de género en Mozambique.

Zinaida es licenciada en Gestión Ambiental y Desarrollo Comunitario por la Universidad Pedagógica de Maputo y es experta en Derecho Humano al Agua y al Saneamiento

Hoy, un año y medio después de habernos conocido, se me ocurre proponerle una entrevista virtual (ella desde Maputo, yo desde Madrid) para que me cuente su visión sobre cómo es menstruar en Mozambique y poder escribir un artículo que le de voz. Aquí está el resultado.

P: ¿Cómo crees que las niñas de las zonas rurales viven su menstruación? ¿Afecta a sus estudios?

En las comunidades rurales no se habla mucho sobre higiene menstrual porque todavía constituye un tabú. Normalmente, cuando las niñas tienen la regla no van a la escuela porque sienten vergüenza de mancharse y que los demás alumnos se rían y les pregunten. En esta situación, el miedo y la vergüenza les llevan a quedarse en casa.

Puede ser que el inicio de la menstruación en una niña suponga el fin de sus estudios. Cuando las niñas de las zonas rurales comienzan a tener la regla, algunos padres se alegran porque ven en ello la posibilidad de obtener alguna ganancia. Entonces, casan a las niñas con hombres mayores a cambio de ganado o de un valor económico mensual. A las niñas no se las enseña a gestionar su menstruación ni se las inculca que deben seguir estudiando. 

Puede ser que el inicio de la menstruación en una niña suponga el fin de sus estudios.

Además, otra causa del absentismo es la falta de recursos financieros para comprar compresas. A las niñas se les enseña a utilizar telas: un trapo de capulana o de una blusa que ya no usan. Esos trapos suponen un riesgo para las niñas por falta de higiene, teniendo en cuenta que no en todas las zonas hay acceso a agua y en algunas zonas hay dificultad para tener agua potable.

P: Cuéntanos más sobre el acceso a productos de higiene menstrual

En las comunidades, algunas mujeres no quieren usar compresas porque creen que tienen veneno, que pueden traer alguna enfermedad dentro. Piensan que, si usan las compresas, pueden enfermarse y que es mejor usar trapos. Los trapos y el jabón lo tienen en su casa. Después de usarlos, los lavan y los ponen al Sol, que lo quema todo. Sin embargo, las compresas, no se sabe de dónde vienen ni qué ha sucedido con ellas antes…

A las niñas se les enseña a utilizar telas: un trapo de capulana o de una blusa que ya no usan.

Algunas mujeres usan algodón, que introducen en su vagina para absorber la sangre menstrual. Hay mujeres que sí quieren usar compresas, pero no pueden por falta de recursos económicos o porque no encuentran dónde comprarlas, en el caso de las zonas rurales profundas no es fácil que se distribuyan. Yo creo que la solución pasa por facilitar el acceso a compresas que ayuden a cuidar la propia higiene menstrual.

P: ¿Crees que la copa menstrual podría ser una solución para estas niñas y mujeres?

Creo que sí es posible usar la copa menstrual, pero tiene que introducirse poco a poco para que las personas entiendan lo que es y cómo utilizarla. Tiene que partir de una educación de la propia mujer en particular.

En Maputo ya existen personas que la usan. En las comunidades, las mujeres también podrían usar la copa menstrual. Evitaría la contaminación de los suelos y la generación de residuos de cualquier tipo. Tiene una gran ventaja y es que puede durar más de cinco años. Cinco años no es ninguna tontería, es toda una vida. Además, la copa también podría ser un valor para los hombres, que van a darse cuenta de que ya no tienen que gastar parte de su dinero mensual en comprar compresas para las mujeres.

P: ¿Las niñas conocen sus cuerpos y sus procesos?

En los colegios de Mozambique, en la clase de biología, se habla sobre el cuerpo humano femenino y masculino. Ahí nos explican por qué aparece la menstruación y cuáles son las fases del ciclo, cuál es el período en el que te puedes quedar embarazada y cuándo hay que tener más cuidado. Pero solo se habla en ese momento, no se profundiza en el tema, es una asignatura que tienes una vez por semana y este tema sólo se trata en una página.

En particular, creo que en las comunidades rurales no enseñan realmente a las niñas sobre la menstruación y los procesos de su cuerpo. Hablan de ello como si fuese un tabú, para que ellas se queden con miedo y vergüenza. Les dicen, por ejemplo, que si tienen la regla no pueden ir a la escuela porque van a ensuciar y tienen que quedarse en casa.

También se les dice que no pueden cocinar cuando tienen la regla porque van a estropear la comida. Esto es algo que las madres siempre nos dicen, no solo las madres de las zonas rurales, también en las zonas urbanas. Se suele decir que si estás con la regla no puedes jugar con hombres porque te vas a enfermar. Pero eso es un tabú: te dicen que vas a enfermar para evitar que te relaciones con hombres y después tengas un embarazo precoz. Con el tiempo, una va descubriendo estas cosas. De forma general, creo que las madres no profundizan sobre el período con sus hijas.

Hablan de ello como si fuese un tabú, para que ellas se queden con miedo y vergüenza.

Recientemente, con las nuevas tecnologías, la globalización, los talleres que realizan algunas mujeres aquí, creo que las personas se están abriendo más y tienen ganas de saber cómo es su cuerpo, conocer los síntomas de algunas enfermedades, el porqué de que el flujo menstrual sea de una forma u otra…

Yo participé en un taller sobre este tema en Maputo, donde una mujer contó que para ella era un placer ver su propia sangre cuando lavaba el trapo que absorbía su menstruación. Podía percibir que cuando el período se está terminando, la cantidad de sangre se reduce y el flujo tiene otra tonalidad. Sin embargo, otras mujeres se tapan los ojos cuando ven su propia menstruación. Cuando van al baño, se quitan la compresa, la envuelven incómodas y piensan: ¿Qué es esto de aquí? No tienen ese placer en ver la tonalidad de la sangre para percibir cuál es su situación, si hay alguna anomalía…

P: En los colegios de España también escondemos la menstruación. De hecho, llevamos las compresas debajo de la manga del jersey para que no se vean. ¿Cómo se vive esto en Mozambique?

El miedo que vosotras tenéis y os hace esconder las compresas, es el mismo que yo cargo hasta el día de hoy. Es algo automático: si voy caminando con una compresa en la mano y de repente veo a otra persona, la escondo. Pero dime, ¿por qué la estoy escondiendo?  Es algo impresionante…

El miedo que vosotras tenéis y os hace esconder las compresas, es el mismo que yo cargo hasta el día de hoy.

Creo que es una cuestión de cómo se construye la sociedad y es difícil cambiar el pensamiento de una persona que ya es adulta, principalmente cuando es alguien analfabeto que no estudia. Pero en una fase inicial, con las niñas y niños, yo creo que sí es posible trabajar. Nos llevará mucho tiempo ver un cambio, pero creo que en el futuro las cosas van a estar mínimamente normalizadas.

P: ¿Cómo crees que se podría mejorar la inclusión de la Higiene Menstrual en los proyectos de cooperación?

La dificultad surge porque aquí en Mozambique no existe una ley como tal que hable sobre higiene menstrual. Es un tema que se está empezando a considerar desde hace poco, pero que antes no se tenía en cuenta al hablar sobre política de agua. El hecho de que no exista una ley sobre higiene menstrual hace que el profesorado, sobre todo los hombres, no se sientan a gusto hablando de este tema con las mujeres. En las comunidades, algunos profesores tienen miedo de hablar con las niñas porque esto puede hacer pensar a los padres que están tratando de seducir a sus hijas.

A través de la regulación, se podría promover la higiene menstrual en las escuelas, no solamente de forma teórica sino también de forma práctica.

Es necesario construir baños adecuados para las niñas y mujeres, donde ellas se sientan cómodas. No se trata de construir una infraestructura y decir a las niñas que ese es el sitio que tienen que usar y dónde esconderse. Se trata de equipar esa infraestructura con todo lo que sea necesario para que las mujeres se sientan a gusto. Muchas veces, las ONGs construyen infraestructuras sanitarias que no tienen agua suficiente para la higiene. Y los profesores no ven esto como algo importante, no hacen un esfuerzo por colocar agua en un recipiente para que esté disponible todo el tiempo.

Es necesario construir baños adecuados para las niñas y mujeres, donde ellas se sientan cómodas.

Si yo entro a un baño y no hay agua, cuando me cambie la compresa y gotee un poco de sangre, voy a sentir vergüenza y pensar: ¡Dios mío! Va a entrar mi amiga y va a ver esto… ¿Qué hago? Ahí ya empiezas a pensar en usar la capulana para limpiarlo, y esto genera un gran trastorno… Provoca que la niña automáticamente quiera quedarse en casa para no sentir vergüenza, para evitar la incomodidad que siente por su menstruación.

Por último, ¿cómo crees que se puede trabajar en la familia y la escuela para romper los tabúes y desestigmatizar la menstruación?

Creo que el cambio no va a ser algo fácil, ni de hoy para mañana. Hace falta un estudio para conocer y entender la realidad de las niñas y las mujeres y, para eso, es necesario sentarse a hablar con ellas. Empezar con una conversación interpersonal porque al principio es un tema que asusta, no todas las mujeres se sienten a gusto hablando sobre menstruación con otras.

Por el lado de la educación, aquí en Mozambique hay muchos profesores desgastados e insatisfechos con el salario que reciben y ven el tema de la educación menstrual como un trabajo extra por el que se les debería retribuir económicamente. Pero, cuando en un proyecto de agua y saneamiento, no reciben una retribución por tratar este componente, eligen no hacerlo y eso impide transmitir la importancia de la gestión menstrual y que las niñas se sientan más seguras. Es un trabajo extra y debería tener algún subsidio para que ayudase.  

Creo que la familia también tiene un papel fundamental. En casa es donde crecemos y de dónde salimos. Deberían ayudar tanto hombres como mujeres: cuando los hombres miran a una mujer y ven que está manchada, deberían ayudarla en lugar de reírse. Las madres también deberían empezar a preguntarse cuál es el motivo por el que ven la menstruación como un tabú. Yo creo que es por la construcción social con las que ellas vivieron, esto hace que el tabú se arrastre de generación en generación.


[1] UNICEF, Mozambique. Water, Sanitation and Hygiene.

Un comentario sobre “ENTREVISTA CON ZINAIDA FRANCISCO MÁQUINA: UN PASEO POR LA MENSTRUACIÓN EN MOZAMBIQUE

  1. Gracias, me ha encantado la entrevista, que bueno es poder ver el tema de la higiene Menstrual desde la visión de una mujer empoderada en una realidad tan distinta a la mía y sentir que somos tan cercanas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *